La necesidad de nutrir nuestro mundo interior

En la actualidad casi nadie duda de la importancia de una buena alimentación para poder gozar de un buen estado de salud. Es decir, todos comprendemos que los alimentos que ingerimos influyen en nuestro bienestar físico. Sin embargo muy pocas personas le dan el mismo valor a nuestra nutrición interior, a la nutrición de nuestra mente, de nuestro corazón y de nuestro mundo interior.

Y al igual que es importante nutrir nuestro cuerpo, también lo es nutrir nuestra mente y nuestro corazón.

Foto con Frase: "Al igual que nutrimos nuestro cuerpo, es necesario nutrir  nuestra mente y nuestro corazón" por Laura Arias.

Los pensamientos, las ideas, las reflexiones, las noticias, las imágenes, las creencias, las interpretaciones que hacemos, lo que observamos y escuchamos del mundo que nos rodea, están continuamente nutriendo o intoxicando nuestro interior.

Existen campañas de comunicación para fomentar una dieta saludable y una vida sana. Múltiples profesionales médicos, nutricionistas, preparadores físicos, etc. educan a la sociedad en la importancia de elegir bien los alimentos que consumimos, y en su incidencia en nuestra salud y bienestar. Y por todos es conocido que existen alimentos o hábitos dañinos para nuestra salud física.

Sin embargo esto no ocurre con nuestra salud interior. El problema es que la sociedad actual da poco o escaso valor a nuestro bienestar mental, emocional e intelectual.

Se ha estudiado de manera amplia y rigurosa, y podemos afirmar que :

  • El estrés y otras emociones negativas afectan de manera nociva a nuestra salud.
  • Miles de personas tienen dañado el autoestima de forma grave y que esto limita su nivel de bienestar y satisfacción con respecto a su vida. Además se sabe que esto es en algunos casos causa y en otros consecuencia, de diversas problemáticas sociales (como las adicciones, el bullying, la violencia de género, los abusos sexuales, los trastornos alimenticios, etc).
  • Una persona con una fuerte depresión puede estar incapacitada para desarrollar su actividad profesional o incluso llegar a suicidarse.

Por poner algunos ejemplos. Y sin embargo, la sociedad actual sigue dando muy poco o escaso valor al cuidado de nuestro bienestar emocional, a la importancia de nuestra salud interior.

Al igual que ocurre en el cuerpo con los alimentos que ingerimos, todo lo que leemos, vemos ,escuchamos, conversamos a lo largo del día  afecta de algún modo a nuestra mente y nuestras emociones. Tanto de manera positiva como negativa. Sin embargo a este hecho no se le presta la suficiente atención.

Día a día nos exponemos a:

  • Noticias amarillistas en los medios de comunicación, noticias sin contrastar o fake news en internet.  
  • Rumores y cotilleos malintencionados en el trabajo o en la escuela.
  • Imágenes irreales y vidas absolutamente falsas en las redes sociales.
  • Mentiras o falsos testimonios en internet acerca de lo fácil que es conseguir algún tipo de logro, recetas “milagrosas” o timos que solo buscan vender algún producto de poca monta.
  • Críticas, desvalorizaciones o incluso en los peores casos humillaciones de nuestro entorno hacia nuestra persona.
  • Mensajes de la cultura imperante que nos exhortan a través de los medios de comunicación a seguir un camino de insatisfacción permanente que solo convienen  al bolsillo de unos pocos.
  • Cánones de belleza y estereotipos  acerca de la feminidad y la masculinidad que son muy dañinos.
  • Ideas y creencias falsas acerca de lo que es o no es el éxito en la vida, la felicidad, el amor, etc.

Y todas estas informaciones, creencias, ideas culturales, comentarios, valoraciones, etc. impactan en nuestra vida de una forma muy significativa aunque no seamos conscientes de ello. De hecho, muchas de estas ideas son nocivas para nuestra salud mental y emocional, para nuestro equilibrio interior y nuestro bienestar.

Entiendo que a nadie se le ocurriría alimentarse exclusivamente a base de bollería o hamburguesas, y beber siempre whisky en lugar de agua. Sin embargo muchas personas se levantan y abren las redes sociales mientras desayunan, comienzan a ver imágenes donde las persona muestran una imágenes irreales cada vez más editadas o muestran una vida que nada tiene que ver con la realidad. Otras quizás ojean algún medio de comunicación en busca de conocer el estado actual del mundo, y entran de pleno en alguna noticia falsa o amarillista, mientras dan el último bocado a su tostada con tomate antes de irse a trabajar.

En los descansos del trabajo se sumergen con sus compañeros en conversaciones de cotilleos, críticas destructivas o envidiosas, en quejas pasivas acerca de todo lo que les rodea y que no aportan ningún valor.

Después al llegar a casa para “desconectar”  ven un par de capítulos de alguna serie de moda violenta e hipersexualizada, o el reality show más absurdo del momento. Quizás fruto de un desbalance emocional tienen conversaciones hirientes con sus familiares o amigos, en el peor de los casos alguna discusión.

Culminando su día mientras cenan con el informativo “desinformativo” para un buen adoctrinamiento de masas.

Y yo me pregunto :

¿Si nutrimos de este modo nuestro interior, qué tipo de salud interior estamos cultivando?.

¿Con qué calidad de información, ideas culturales, expectativa ante la vida nos nutrimos?.

Te invito a practicar la nutrición interior saludable.

Desde hace muchos años cuido mi dieta informativa o mi nutrición interior, incluso más que mi dieta alimentaria. Ambas son muy importantes, son los pilares de nuestro cuerpo y nuestra mente, pero en mi opinión a la segunda no se le da la importancia que merece.

Personalmente cuido las informaciones que leo, las personas que sigo, las series que veo, los libros que leo, los videos que veo, las relaciones que cultivo, las conversaciones que decido tener y por supuesto siempre elijo lo que consumo.

Jamás me verás poniendo la televisión para ver “cualquier cosa”, y me cuido mucho de tener una conversación dañina o improductiva por el simple hecho de tener algo que conversar. Alguien dijo una vez que si tus palabras no son mejores que el silencio, es mejor guardar silencio.

Por supuesto que al igual que alguien que lleva una dieta alimentaria o nutrición saludable, también debo de que cuidar mucho mis hábitos. Pues todos estos mensajes, creencias, informaciones o las conversaciones nocivas y dañinas nos acechan en todo momento. Y al igual que quien sigue una dieta y ha de cuidarse para no caer en excesos, las personas que cuidamos nuestra salud interior tenemos el arduo trabajo de mantenernos despiertos y alertas para no caer o al menos caer lo menos posible en este tipo de informaciones o conversaciones.

Mi opinión muy personal al respecto, es que nuestra vida interior tendrá la calidad de las ideas (alimentos) que le ofrezcamos.

Para mi, una buena alimentación interior ha de basarse principalmente de:

  • Informaciones de fuentes fiables.
  • Noticias contrastadas.
  • Ideas, recursos, reflexiones valiosas para nosotros mismos y para nuestra vida. Que nos aporten valor y que de alguna u otra forma nos ayuden a mejorar.
  • Informaciones contrarias a nuestra opinión o ideas preconcebidas. Estas nos ayudan a crecer en nuestras opiniones y en nuestro pensamiento crítico, a evitar ciertos sesgos psicológicos (como el de confirmación y el de permanencia en la creencia) y a ampliar nuestra visión del mundo.
  • Contenido enriquecedor e inspirador (imagen, texto, audio) que nos ayude a cultivar y mantener un buen estado de ánimo y un rico mundo interior.
  • Relaciones sociales positivas, que nos aporten valor y buenos sentimientos.
  • Conversaciones nutritivas, constructivas y enriquecedoras.
  • Ideas y pensamientos positivos, constructivos y realistas. Pues los pensamientos positivos pero irreales o mágicos también pueden ser muy dañinos.
  • Canciones, series o películas que después de disfrutarlas me ayuden a sentir bienestar interior.
  • Etc.

Estos son algunos ejemplos de los que serían para mí buenos alimentos para nuestra mente, nuestro corazón y nuestro mundo interior.

Cuida tu interior tanto como tu exterior

Desde aquí quiero invitarte a que cuides los alimentos que ofreces a tu mente y a tu corazón, tanto como los alimentos que ofreces a tu cuerpo.

A que te hagas plenamente consciente sobre los pensamientos e ideas con que te nutres, en que conversaciones participas, a que elementos visuales o recreativos les ofreces tu tiempo y tu atención.

Al igual que muchos se ponen a dieta para tener un cuerpo bonito al acercarse el verano, te recomiendo que si estás iniciando un proceso de cambio y transformación cuides mucho tu alimentación interior.

Foto con frase: "Cuida como nutres tu mundo interior"

Nuestros pensamientos y creencias son fruto de lo que hemos aprendido y asimilado de nuestro alrededor y de nuestras experiencias, pero además generan nuestra visión del mundo e inciden en nuestras emociones ( y estas a su vez inciden en nuestros pensamientos, osea se retroalimentan). Y todas estas cuestiones impactan de forma muy significativa en los resultados que obtenemos en nuestra vida, en nuestro bienestar y en nuestra salud física.

Recuerda que donde pones tu atención pones tu energía. Que si quieres cultivar los mejores sentimientos en tu interior, gestar las mejores ideas, sembrar las mejores acciones e intenciones o disfrutar de una vida plena y satisfactoria, debes elegir muy bien con qué alimentas tu mundo interior.

Si quieres comprobar lo que cuidar de tu nutrición interior puede hacer por ti, te propongo un reto.

Durante una semana, al menos tres veces al día busca nutrir tu interior con “alimentos” que te motiven y te inspiren para crecer, aprender, evolucionar y transformarte. Para ello puedes leer 2 o 3 páginas de un libro inspirador, un artículo interesante, ver un vídeo divulgativo de un tema que te guste, un audio motivador o lo que prefieras.

Entre estas tres comidas principales puedes hacer alguna merienda, y propiciar tener conversaciones interesantes, positivas y constructivas con las personas de tu entorno. Estás conversaciones pueden ser sobre aspectos positivos de vuestra relación, acerca de temas que os interesen o sobre algún tema del que no conozcas nada en absoluto y pueda abrir tu mente a nuevos horizontes.

Intenta que todas las ideas, noticias, informaciones, contenido audiovisual, conversaciones, etc. de los que disfrutes durante esta semana, sean “alimentos” que nutran tu interior, que amplíen tus horizontes, que te estimulen a crecer y desarrollarte, que te ayuden a incrementar tu bienestar, que ofrezcan algo positivo a tu vida.

Por supuesto evita o restringe todas las ideas, creencias,conversaciones nocivas o perjudiciales. Si es necesario limita o restringe tu uso de las redes sociales y de los medios de comunicación al menos por una semana.

Te animo a cuidar de tu nutrición interior al menos por una semana y a comprobar los efectos que esta dieta tiene para tu alma.

Cuando termine la semana puedes escribir tus reflexiones  acerca de la experiencia y de cómo te has sentido en tu libreta de evolución personal. Por ejemplo contestando a estas preguntas. Después de esta semana:

  • ¿Me siento mejor?.
  • ¿He tenido más energía e ilusión? ¿He estado más tranquilo y de mejor humor?
  • ¿Me noto más inspirado, activo o motivado?.
  • ¿Se me han ocurrido buenas ideas, planes o reflexiones?.

Te invito a reflexionar acerca de todas estas cuestiones, y por supuesto si te apetece puedes compartir tu experiencia y tus conclusiones sobre el reto, en los comentarios de este artículo.

Espero que hayas disfrutado leyendo este artículo, pero sobre todo deseo que mis textos y vídeos sean para ti un buen alimento interior.

Recuerda que tu bienestar interior depende de la calidad de tus ideas, creencias, o información con que te nutras. Recuerda que al igual que nutrimos nuestro cuerpo, es necesario nutrir nuestra mente y nuestro corazón.


Si consideras que este artículo es un “buen alimento”, compártelo con tus seres queridos o en las redes sociales.

Si tienes alguna sugerencia para algún tema que pueda ayudarnos a nutrir nuestro interior, compártelo en los comentarios.

Muchas gracias, un abrazo y hasta pronto.

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