«Quejarse y criticar todo es empezar». Descubre como la queja y la crítica te alejan de tu bienestar

Con el paso de los años he observado que una gran parte de las conversaciones coloquiales giran en torno a la crítica y la queja. En este artículo vamos a ahondar que se esconde tras ellas.

«Quejarse y criticar, todo es empezar»

Aforismo versionado por mí.

La queja:

Quejarse significa expresar con palabras y sonidos la aflicción que se siente por una pena, contrariedad o dolor físico.

Existen formas positivas de quejarse, estas nos sirven para intentar solucionar situaciones que nos perjudican de algún modo: hacer una reclamación ante una circunstancia injusta, hacer valer nuestros derechos, quejarnos ante una trato inadecuado o ante una dolencia física en una consulta médica.

Pero lo cierto es que la mayoría de las conversaciones de queja no tratan de este tipo de circunstancias, sino de una queja negativa y sistemática que se entiende como normal.

Algunos ejemplos de quejas que escuchamos habitualmente son:

  • Que voy a hacer para mejorar mi situación si estamos en crisis.
  • No tengo tiempo para nada.
  • ¡Todo me pasa a mí!
  • Hace un calor insoportable, así no se puede estudiar.
  • Está lloviendo otra vez, esto desanima a cualquiera.
  • Todos los trabajos son un asco.
  • No puedo demostrar mi talento, en mi trabajo ¡me tienen manía!.
  • Jamás encontraré el amor, todos los hombres son iguales.
  • Tanto en mi casa como en el trabajo ¡Todo lo hago yo!.
  • No tengo tiempo de salir a pasear, estoy muy cansada ¡No paro de trabajar!.
  • ¿Por qué a mí? Es la segunda vez que se me estropea el coche en lo que va de año.

Este tipo de quejas ¡No sirven para nada!. Todo lo contrario, generan una espiral emocional negativa que nos hace sentir peor de lo que la circunstancia plantea y nos drenan la energía. Además si nos paramos a observar, analizarla y relativizar la situación, veremos que en muchos casos son afirmaciones falsas, que utilizamos para engañarnos y justificarnos.

Nadie nunca en la historia de la humanidad a solucionado nada solo quejándose. Cualquier asunto o circunstancia ha de solucionarse de manera proactiva, es decir buscando alternativas, pensando soluciones y tomando acción.

¿Quién no conoce a alguien que se queja todo el rato? Cuando hace sol tiene calor y no puede hacer nada, y cuando llueve tampoco por qué le genera apatía. Estarás de acuerdo conmigo que escuchar a este tipo de personas drena la energía.

Desgraciadamente muchas personas hacen de la queja una constante en sus vidas. Se quejan de todo: de las personas y/ o circunstancias que los rodean, del clima, de la situación económica y social, etc. Para este tipo de personas todo es siempre culpa de otros, de las circunstancias, de su mala suerte, etc. Culpan a cualquier causa externa con tal de no aceptar su parte de responsabilidad

En ocasiones los seres humanos actuamos sin mucho sentido:

  • Nos quejamos por nuestro trabajo o situación, y sin embargo no buscamos alternativas.
  • Maldecimos nuestra vida y circunstancias, y no hacemos ni el menor esfuerzo por intentar cambiar o probar algo nuevo.
  • Decimos a todo el mundo que no tenemos tiempo, pero podemos ver 2, 3, 4 o más capítulos seguidos de alguna serie de moda.
  • Expresamos que nos gustaría conocer a personas nuevas, y acudimos sistemáticamente a los mismos lugares día tras día por años.
  • Y así, un sin fin de situaciones más que conocemos y observamos habitualmente.

Lo contrario de la queja es la autorresponsabilidad. Tener una actitud proactiva en el cambio de nuestras circunstancias. Esto significa pensar, buscar y encontrar que podemos hacer para solucionar nuestros problemas, dificultades o circunstancias desagradables que nos rodean. Esta es la actitud de un adulto maduro y responsable.

Lo opuesto a quejarse es ocuparse.

Entonces ¿Por qué está tan instaurada la queja en nuestras conversaciones cotidianas? Las quejas tóxicas e improductivas tienen un beneficio psicológico, nos ayudan a no responsabilizarnos de nuestra propia vida. Al quejarnos evitamos tomar decisiones y acciones sobre nuestras circunstancias, adoptando así un papel de víctima. Gracias a esto conseguimos mantenernos en nuestra zona de confort o de seguridad, un lugar donde nos sentimos a salvo. De este modo evitamos enfrentar nuestros problemas y nuestros miedos .

En el extremo estarían las quejas productivas y proactivas que buscan expresar una situación negativa o perjudicial, analizarla y encontrar soluciones al respecto. Este tipo de quejas son positivas, nos ayudan a aprender, desarrollarnos, ser asertivos, defender nuestros derechos, y ser proactivos con la modificación de nuestras circunstancias. De hecho al ayudarnos a resolver una situación de dificultad nos empoderan y mejoran nuestra autoestima.

Por último, también es necesario entender y aceptar que existen circunstancias que se escapan de nuestro poder y de nuestra responsabilidad. Como por ejemplo los desastres naturales, la desigualdad, el hambre en el mundo, la precariedad laboral, la actitud de otras personas, etc. Debemos ser conscientes de que existen circunstancias que se escapan de nuestro control y centrar toda nuestra energía en nuestro área de influencia y responsabilidad. Por ejemplo podemos ser más altruistas, reciclar, tomar mejores decisiones de compra, tratar con respeto y amor a otras personas, ser más tolerantes, etc.

La crítica:

Otro de los temas recurrentes en muchas conversaciones habituales es la crítica, normalmente a un tercero.

La RAE define criticar como: analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que se trate / Hablar mal de alguien o de algo , o señalar un defecto o una tacha suyos. 

En esta definición queda claro cual es la crítica constructiva y cuál destructiva. La crítica que nos aleja de nuestra felicidad y de nuestra transformación es la crítica negativa, que desgraciadamente es muy común.

De un modo habitual escuchamos cosas como:

  • María ha ascendido porque es amiga de la jefe, con lo vaga y torpe que es no hubiese ascendido jamás por sus propios méritos.
  • Paco ahora tiene un muy buen trabajo, me han dicho que su tío trabaja en esa empresa, seguro que lo ha enchufado.
  • Sara se ha comprado un coche carísimo, no sé en qué está pensando si ni siquiera tiene un trabajo estable.
  • Cristina ha reducido su jornada laboral para centrarse en su oposición, nadie aprueba esos exámenes, va a suspender y encima va a perder mucho dinero.
  • María, Juana y Paquita me tienen manía porque trabajo mejor que ellas, son muy competitivas.
  • A Juan se le ha ido la cabeza. Ha dejado su trabajo de abogado para ser jardinero, verás como en poco tiempo se arrepiente, sino se arruina y acaba en la calle.
  • ¿Has visto a Margarita con ese abrigo nuevo? No sé de qué presume todo el mundo sabe que no tiene dinero.

Sin darnos cuenta al hablar de los demás nos retratamos a nosotros mismos. Cuando criticamos a otras personas no analizamos hechos o características de forma objetiva, no definimos la realidad de forma neutra, lo hacemos a través del filtro de nuestras creencias y nuestras experiencias. Este tipo de crítica negativa y dañina nos aleja de nuestra felicidad, de nuestro desarrollo, de nuestra transformación.

Además de la crítica, muchas conversaciones tienden a comparaciones absurdas entre personas, y ya hemos visto que dos personas jamás se podrán comparar. (Si lo deseas puedes ahondar en este tema aquí).

La crítica y la comparación llevan en muchos casos a sentimientos de envidia.

La envidia no es otra cosa que una declaración de derrota y de inferioridad, que en mi opinión marchita nuestro corazón.

La envidia nace de un proceso muy fácil de expresar. Así funciona el comportamiento de una persona envidiosa:

  • Alguien tiene algo que yo deseo.
  • Creo que yo jamás lo podré obtener (probablemente porque no me quiero ni me valoro).
  • Me considero incapaz de conseguir eso que quiero y deseo. profundamente que la otra persona tampoco lo tenga.
  • Si se me presenta la ocasión de dañar a esa persona para que pierda lo que yo deseo, probablemente lo haga.
  • Quizás pueda quitarselo o quizás me sirva para sentirme mejor que esa persona lo pierda.
  • Creo erróneamente que si esa persona pierde lo que yo deseo me sentiré feliz.
  • Entre tanto me desquito criticando.

En mi opinión los mayores problemas de la queja y la crítica son los siguientes:

  • Cuando nos quejamos y no hacemos nada para cambiar la situación, adoptamos una actitud pasiva y un papel de víctima de las circunstancias. Esto al contrario de ayudar tenderá a cronificar cualquier problema o dificultad que se plantee en nuestras vidas.
  • Al criticar no solo dañamos a otras persona, nos dañamos a nosotros mismos, generando en nuestro interior sentimientos negativos.
  • Cuando criticamos nos retratamos a nosotros mismos, para quien sabe escuchar es fácil descubrir que se esconde tras una crítica hacia otra persona.
  • Mientras nos quejamos, criticamos, comparamos y envidiamos perdemos un maravilloso tiempo que podríamos dedicar a conocernos, valorarnos, cuidarnos, crecer y evolucionar.
  • La queja y la crítica (además de la envidia y comparación) solo nos aportan sentimiento y emociones negativas.

En muchas ocasiones es difícil no dejarnos llevar por la inercia de las conversaciones de quejas y críticas que escuchamos a nuestro alrededor. Debemos tener especial cuidado y recordar que una persona que quiere transformarse a sí misma, cambiar su vida, conocerse, desarrollarse, dar lo mejor de sí y obtener lo mejor que esta vida pueda ofrecerle, es una persona que ha renunciado a participar en este tipo de conversaciones.

Quien dedica su tiempo a mejorarse a sí mismo no tiene tiempo de criticar a los demás.

Madre Teresa de Calcuta

Los personas proactivas con su bienestar:

  • No se quejan se ocupan.
  • No critican se aplican.
  • No envidian admiran.
  • Centra toda su atención en sus propios asuntos.

Por ello, a ti que quieres transformar tu vida, que deseas disfrutar de una mayor satisfacción y bienestar, te propongo un reto:

¿Eres capaz de estar una semana sin quejarte ni criticar?

Hoy quiero animarte a que abandones la queja y la crítica negativas, al menos por una semana, y experimentes que sientes. Te aseguro que será una experiencia muy positiva y finalizado el reto no querrás volver a quejarte y criticar nunca más.

Como siempre que te ofrezco una herramienta, experiencia o ejercicio te animo a que lo registres. A que tomes nota del antes y el después de la experiencia, para que puedas comprobar si funciona para ti. Como ya te he comentado anteriormente, es muy útil llevar una libreta de evolución personal donde poder anotar este tipo de experiencias.

Si decides aceptar este reto, quiero regalarte algunas frases que te pueden servir de ayuda. Si en algún momento durante el reto te descubres quejándote o criticando de forma negativa, puedes interrumpir la conversación o el pensamiento. Y recordar alguna de estas frases:

  • Dejo de quejarme y comienzo a ocuparme.
  • Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo.
  • Cuando critico a otros, me retrato a mi mismo/a.
  • Cuando envidio expreso que me siento inferior. ¿ Por qué me siento así?
  • Dejo a un lado las críticas y me centro en mi propia vida.
  • Elijo admirar en lugar de envidiar.
  • Mientras me quejo y crítico pierdo un valioso tiempo que podría invertir en mi propio bienestar.

Puedes apuntar estas frases en un papel y colocarlas en lugar que puedas ver a diario, también puedes intentar memorizarlas. De este modo podrás hacer uso de ellas siempre que desees deshacerte de pensamientos o conversaciones de crítica o queja.

Ahora ha llegado el momento de la verdad, de demostrar cual es tu verdadero compromiso con tu transformación y tu responsabilidad en los resultados de tu propia vida. ¿Aceptas el reto? ¿Te animas a comenzar ahora mismo?


Recuerda:

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Si te animas a aceptar este reto comparte tus resultados en los comentarios, me encantará leerlos.

Gracias y hasta el próximo domingo.

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