¿Puede la muerte ser benévola con la vida?. La muerte como herramienta para el cambio y la transformación.

La muerte no avisa cuando llega, no diferencia entre pobres y ricos, guapos y feos, hombres y mujeres, jóvenes o longevos, para la muerte somos todos iguales, seres vulnerables con una existencia que pende de un hilo.

En mi vida he desarrollado un mecanismo de supervivencia que se basa en extraer un aprendizaje incluso de las más oscuras y devastadoras situaciones. Esto me ha servido para superar de un modo más amable las situaciones que me toca vivir.

Por eso hoy quiero compartir contigo como la muerte «todo poderosa», que no tiene piedad con ninguno de nosotros, ni con nuestros seres queridos, puede convertirse en una potente herramienta de cambio y transformación. Que nos ayude a hacer de nuestra existencia una experiencia que merezca la pena ser vivida. ¿Cómo? Quédate conmigo para averiguarlo.

¿Qué es la muerte?

Personalmente no tengo ni idea, para saber lo que es la muerte deberíamos comprender primero lo que es la vida, y esta es una cuestión que aún desconozco. Pero en términos generales podemos definir a la muerte como el fin de la vida.

La muerte en sí misma es algo complejo y doloroso para el ser humano, somos el único ser vivo en el planeta tierra que es consciente de su propia muerte, de su propio fin. Aunque en mi opinión muchas personas no son conscientes de ello, y ven a la muerte como un concepto o una ensoñación más que una realidad. Pero sin duda, todas las personas experimentamos el dolor de la muerte por nuestros seres queridos hasta que nos llega nuestra hora.

Para mi la muerte significa no volver a ver una puesta de sol, no disfrutar jamás de la compañía de un ser querido, no poder volver a dar un paseo por la imponente naturaleza o caminar descalza por la arena de la playa, no tener nunca más charlas interesantes hasta la madrugada, no volver a abrazar o besar a mis seres queridos nunca más, eso es para mí la muerte.

No sé si existe el cielo, la reencarnación o el más allá, y como no puedo demostrarlo, ni tampoco crear una herramienta para verificarlo, prefiero no hablar de ello en este espacio. Lo que sí puedo verificar y comprobar es que existe una hermosa vida antes de la muerte, y que somos nosotros los que debemos decidir si queremos aprovecharla o desperdiciarla.

Tampoco existe una herramienta que pueda predecir cuánto tiempo más vas a vivir, pero si atendemos a las estadísticas es mejor que aproveches cada nuevo día de vida. Te lo aseguro.

Vivir se trata de salir del piloto automático, de la inercia que hace que todos los días sigamos a un destino que no hemos elegido, sin tener un porqué. Para vivir plenamente es necesario preguntarse:

  • ¿Qué hago aquí? ¿Qué significa esta experiencia?
  • ¿Cómo puedo aprovechar esta vida antes de mi muerte?

Y hacernos conscientes de que la vida es hoy.

No pospongas tu felicidad.

Posponer tu felicidad es desperdiciar tu vida. Algunas personas actúan como si fuesen a vivir para siempre, como si la muerte o las desgracias fueran a pasarles solo a otros, y nada más lejos de la realidad.

Muchas personas posponen su felicidad, pensado:

SERÉ FELIZ CUANDO

  • Termine la carrera.
  • Tenga un trabajo indefinido.
  • Me case.
  • Tenga hijos.
  • Reciba el reconocimiento a mi trabajo.
  • Me jubile.
  • Pueda viajar.
  • etc.

El problema está en que quizás no termines tus estudios, no tengas nunca un trabajo indefinido, no te cases, no tengas hijos o no llegues a jubilarte. Y entonces ¿Cuándo serás feliz? ¿Cuándo vivirás tu vida plenamente?. La vida es hoy, y debemos de procurar vivir plenamente cada día, independientemente del momento o circunstancia que nos haya tocado vivir. Lo más importante de esta vida es disfrutar del camino día a día, y no condicionar nuestra felicidad a un resultado que puede que nunca llegue.

“ Si no eres feliz hoy en el lugar donde estás, tampoco lo serás mañana o en otro lugar”

La felicidad no se puede buscar, con la felicidad se conecta. Siempre está a tu disposición, quizás es que no has aprendido a verla.

La mayoría de las personas piensan que si se cuidan vivirán hasta los 80 o 90 años, no quiero ser aguafiestas pero quizás solo el 10 % de las personas que leen este blog lleguen a esa edad. Por desgracia en la vida existen: las enfermedades, los accidentes de tráfico, las negligencias, los homicidios, etc.

Ojalá pudiese asegurarte una vida plena y longeva pero no puedo, la realidad es que la muerte es una lotería, que nunca sabes cómo y cuándo vendrá, y que en muchos casos tampoco avisa.

No tengo una herramienta para combatir a la muerte, soy una guerrera y defensora de la vida, lucho cada batalla que se me presenta con la muerte, pero solo busco ir conquistando batallas por que sé que la guerra está perdida.

La muerte como herramienta para la vida:

Hoy quiero que seas consciente de que tu tiempo en este planeta, en esta experiencia es limitado.

Por ello quiero compartirte dos ejercicios que en mi opinión son muy potentes para generar y activar un cambio o transformación.

Para poder realizarlos de forma correcta te invito a que cojas papel y lápiz, o si eres ya miembro de este espacio de cambio y transformación tu libreta de evolución personal.

Primer ejercicio:

 Imagina que mañana es el último día de tu vida:

  • ¿Estarías satisfecho con la vida que has llevado hasta ahora? Si la respuesta es sí, vas por buen camino. Si la respuesta es no, es hora de cambiar.
  • ¿Qué cosas te hubiese gustado hacer que no has hecho aún?. Escribe una pequeña lista.
  • ¿Qué cosas te hubiese gustado decir? Anótalas.
  • Ahora con las dos listas en la mano, si la muerte te diese una tregua para realizar solo tres de ellas. ¿Cuáles harías? Subráyalas.

Me gustaría que al menos por una semana reflexiones acerca de estas tres cuestiones, solo tú puedes saber cuan especiales son para tí y qué harás al respecto.

Este ejercicio desgraciadamente no es inventado, este ejercicio surgió de mis reflexiones personales tras el impacto de la muerte de un ser querido. Y es la razón principal por la que me anime a escribir este blog, y comencé a escribir un libro que se encuentra ya cerca de su etapa final.

Creo que las experiencias dolorosas, nos sirven para eliminar todo lo superfluo y nos reconectan con lo esencial.

Segundo ejercicio:

Quiero que pienses en tu funeral, que te imagines siendo el difunto y crees una imagen mental de tu propio entierro como si fuese una película. Quiero que pienses y escribas:

  • ¿Qué personas te gustaría que estuvieran en tu entierro?
  • ¿Cómo te gustaría que estas te recordasen?
  • ¿Qué cosas significativas te habrían gustado dejar en este mundo?
  • ¿Por qué cosas te gustaría que te recordasen?

Contestar a estas cuestiones te acercará al tipo de legado que quieres dejar en este mundo y en las personas que te rodean.

Ante las mismas reflexiones que te comenté en el ejercicio anterior, extraje esta conclusión:

«Siempre se puede dejar en este mundo un bonito legado, y quizás esto sea lo más importante de nuestra existencia».

Las circunstancia que han rodeado mi vida y mi pasión por descubrir qué hay detrás de todo lo oculto en esta existencia, me han hecho darme cuenta desde muy corta edad de lo efímero de nuestra existencia. Por ello desde hace mucho tiempo tengo estas costumbres:

  • Cada mañana mientras estoy en la cama justo antes de levantarme, agradezco la oportunidad de vivir un nuevo amanecer. Y tengo la intención de hacer de cada nuevo día una experiencia provechosa.
  • No acostumbro a salir de mi casa, ni tampoco dejo a mis seres queridos salir de ella, estando enfadados. Procuro no despedirme de nadie enfadada, pues no puedo tener la certeza de que los volveré a ver.
  • No me acuesto a dormir sin dar las buenas noches o enfadada. Nunca se sabe si mañana despertaré o si al despertar todos mis seres queridos estarán conmigo.
  • Cuando veo a mi familia de la que estoy separada por cuestiones de la vida, siempre disfruto y les entrego todo el tiempo del que dispongo, como si fuese el último día que los pudiera ver. De hecho nunca sé si lo será.

Creo que ser conscientes de nuestra muerte, nos obliga a dar valor en la vida a lo que realmente lo tiene, a no dar nunca nada por sentado, a vivir cada día, cada encuentro, cada experiencia como si realmente fuese la última.

Como hemos visto la muerte no hace distinciones y tampoco avisa cuando llega, por ello te animo a que:

  • Cumplas tu mayor sueño.
  • No te guardes ningún abrazo, beso o te quiero.
  • Ofrezcas al mundo todo lo que tengas en tu interior y consideres que de algún modo puede ser valioso.
  • Vivas tu vida sin importarte la opinión de los demás. Nadie morirá por ti, no vivas la vida por los condicionantes de otros.
  • No dejes para mañana todo lo significativo que puedas hacer hoy. No te vayas de este mundo con obras, acciones o emociones valiosas dentro de ti.
  • No malgastes tu energía y tu valioso tiempo en cosas que no son importantes.
  • Y disfrutes de cada día como si fuese el último, por qué un día lo será.

Ojalá todo esto te sirva para que ese día, en el último minuto de tu vida puedas echar la vista atrás y decir: He vivido una vida con sentido, he disfrutado todo lo que he podido de mis seres querido, he dado siempre lo mejor de mí, y me voy de este mundo con el sabor de una vida que ha merecido la pena ser vivida.


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Muchas gracias por tu tiempo, y hasta el próximo domingo.

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